Autor
Mosa
Cuerpo

 

A solo tres pasos aguardaba mi saludo;  mi cerebro nervioso, parecía saber todo de su vida, perfectamente reconocía el mechón blanco en su cabeza que por varios años observé en la televisión,  sobre todo  en  el concurso de voces y canciones de la OTI (Organización de la Televisión Iberoamericana)  seguro estoy que  recuerdan la tonada  de la entrada al evento más importante de la canción en aquellos maravillosos años 80  en las voces de los Hnos Zavala.

Extendí la diestra  para saludar al maestro Felipe Gil;  quedé impresionado al primer contacto visual con su rostro. Cabello cano impecablemente peinado; su piel la percibía demasiado lisa; sus orejas adornadas con una especie de aretes planos y el cuello envuelto con un gazne que combinaba  la vestimenta azul claro que vestía aquella tarde.

Amable y con una sonrisa que difícilmente olvidaré, caminamos a la “catedral de la cábula” para la correspondiente confesión; obviamente conocía el lugar que visitaba, mencionó que él había estado  un sinnúmero de ocasiones en  entrevistas con las grandes personalidades que despachan en esta  casa: Radio Fórmula.

Repasaba sus líneas faciales y mi percepción a cerca del invitado se revolvía en la confusión;  vivía emociones encontradas y recurrí a las explicaciones que años atrás me habían dicho:   las personas dedicadas al arte, danzan entre la dualidad de género,  es muy difícil enmarcarlos solamente  en una preferencia sexual. Así  percibí al maestro,  su cara bien  podría ser de una mujer madura pero hermosa, y al mismo tiempo de un hombre recio y sublime.

 Lo anterior se desprende por su moral, cultura y enigmática belleza; el maestro lo mismo hablaba de la influencia de la cultura Alemana en el pueblo argentino; como la transculturación de E.U en la vida cotidiana del mexicano. Música, arte, historia y durante la charla siempre utilizó el toque fino  que hacia participar a éste su  interlocutor, deleitaba su  forma educada con dones de excelente conversador.

El amor por su madre lo destacaba; hizo referencia a la lucha que mantuvo la autora de sus días,  por llegar a encumbrarse en la farándula de los años cuarenta en la tierra del alamo: San Antonio Texas. No hay que olvidar que nuestro  querido Felipe Gil vio luz por vez primera en aquellas tierras del Tío Sam. sin embargo siempre grita a los cuatro vientos su amor por México.

Es muy fácil hablar a ‘toro pasado”  pero aquella tarde de agosto de 2014 no sentía que estaba frente al flamante ejecutivo de la SACM; el cantautor  medio se asomaba en la charla; lo que se respiraba en el ambiente era el espíritu de un ser humano con ganas de gritar sus deseos, volar y liberarse de las ataduras que por más de 70 años le ataron a los roles que dicta la sociedad.

Meses después declaraba: "Me siento sumamente orgullosa de poder vestirme de mujer y dar una apariencia muy digna. Nunca se me va a olvidar la primera vez que lo hice, me sentí con una felicidad como ser que dije: ‘esta soy yo’"

La felicidad estaba completa,  creo haber visto a Felicia sin que ella o él se hubieran percatado del amor que derramaron a su paso.

 

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