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Las quemaduras de la piel provocadas por el sol son uno de los males más frecuentes. Evitarlas no sólo resulta importantes por los dolores y molestias que ocasionan: en los casos más graves, la prolongada exposición al sol puede acabar en un cáncer de piel o un melanoma.

Aquí te proponemos  una serie de remedios para estas quemaduras que se pueden aplicar sin salir de casa. Y recuerda que puedes utilizar protectores solares con un factor apropiado, camisetas y sombreros harán que la incidencia de los rayos UVA y UVB sea mucho menos peligrosa para la salud.

1. Leche

Aparte de fortalecer los huesos, la leche también cuenta con beneficios para la piel. Dos de sus componentes, los ácidos grasos y los ácidos lácticos, tienen propiedades calmantes que alivian el dolor de las zonas afectadas.

2. Yogur

Un producto procedente de la leche, el yogur, también puede ser útil para tratar estas quemaduras: las proteínas que contiene este derivado lácteo ayudan a mantener la piel húmeda. La dermatóloga recomienda aplicarlo y posteriormente, lavar la zona con agua fría.

3. Vinagre

Los ácidos acéticos que contiene el vinagre también resultan de gran ayuda para tratar la irritación de la piel: Te  recomendamos preparar una solución compuesta por un litro de agua junto a una cucharada de vinagre. Esta mezcla después se diluye en una compresa que se aplica de forma directa sobre la comezón.

4. Pepino

El pepino sería otra forma alternativa de curar las quemaduras, ya sea poniendo rodajas de este vegetal sobre la piel o pasándolo por una licuadora, obteniendo una crema fácil de extender sobre la irritación. El pepino ayuda a restaurar la piel, además de sus propiedades calmantes.

5. Taninos del té

Los taninos del té, cuya función es sobre todo calmante. Para obtenerlos, se debe dejar enfriar el té en la misma olla donde se haya preparado, para lo que se pueden añadir hielos y así conseguirlo antes.

 

 

 

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La infección de orina está provocada por la invasión de microorganismos en el tracto urinario. Puede producirse por dos vías diferentes: por el extremo inferior de las vías urinarias (abertura en la punta del pene o de la uretra, según se trate de un hombre o de una mujer), que es el caso más frecuente; o bien a través del flujo sanguíneo, en cuyo caso la infección afecta directamente a los riñones.

Cualquier anormalidad que provoque una obstrucción del flujo de orina puede inducir a una infección urinaria. Una próstata dilatada puede frenar el flujo de orina, por lo que incrementa el riesgo de infección.

 Las personas sometidas a exámenes mediante tubos o catéteres o que necesitan sondas pueden desarrollar más fácilmente infecciones procedentes de dichos instrumentos.

 Los mayores se ven afectados por este tipo de infecciones con mayor frecuencia, así como las que sufren una disminución del sistema nervioso, que les impide controlar la vejiga a voluntad.

Existen diversos factores que inciden en la aparición de las infecciones urinarias y son variables en función de la edad y sexo:

En mujeres jóvenes: las causas más comunes son la existencia de antecedentes de ITUs en la madre, el uso de espermicidas y tras mantener relaciones sexuales. En mujeres postmenopáusicas: son frencuentes en aquellas que tienen antecedentes de ITUs previas en la edad fértil.

 En varones jóvenes: las infecciones de orina son poco frecuentes y si aparecen, es en relación con la actividad sexual. En los hombres mayores de 50 años: a causa más frecuente es una infección bacteriana persistente en la próstata.

Seguir una dieta equilibrada y llevar un estilo de vida saludable pueden ayudar a prevenir una infección urinaria; también es recomendable no retener la orina y beber agua de forma habitual, al menos dos litros diarios, ya que esto favorecerá la diuresis.

Otros consejos específicos para reducir el riesgo de cistitis son: Orinar después de cada coito para eliminar posibles agentes infecciosos. Evitar la ducha vaginal como método para reducir la posibilidad de embarazo. Cambiarse el bañador después de cada baño y evitar el frío en la zona.

 Tener precaución con algunos preservativos, cremas espermicidas o el diafragma, ya que no son recomendables para personas propensas a padecer infecciones urinarias. En este caso, se aconseja acudir al especialista para adoptar un método anticonceptivo diferente.

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En algunas ocasiones los padres nos comunicamos con nuestros adolescentes como si compartiéramos cerebro, cuando los padres hablamos con nuestra escases  hacemos peticiones lógicas, con argumentos y refutaciones. Sin embargo, utilizamos una 'lógica' de padres esperando que nuestros adolescentes la comprendan al instante, y no siempre es así.

Para mejorar la situación y evitar estos problemas tan comunes en todos los hogares aquí te dejamos  estas cinco recomendaciones muy interesantes y útiles de poner en práctica cuando hables con tu hijo adolescente.

1. No forzar la situaciónLa charla no debe darse cada vez que los padres quieran. Por el contrario, ha de tener lugar cuando los jóvenes la necesitan. No lo presiones para sentarse a conversar y que te cuente sus problemas. Lo mejor que puedes hacer es mostrarte abierta, comprensiva y disponible. La empatía también será de gran ayuda: sin molestarlo, coméntale que tú también pasaste por situaciones parecidas y que tu experiencia puede servirle.

2. Escúchalo

Curiosamente, la segunda de las claves para hablar con un adolescente tiene que ver con escuchar en vez de hablar. Muchas charlas de padres e hijos acaban en monólogos, sermones y anécdotas que no vienen al caso; así, no lograrás más que repelerlo.

3. Construye una relación de confianza

Además de la innegociable confidencialidad que te pueda pedir, tu hijo también quiere ver en ti alguien en quien confiar. Por ejemplo, si te cuenta un problema grave que está teniendo, lo mejor es que primero lo consueles y le ayudes a remendarlo. Una vez hecho esto, puedes proceder a advertirlo, castigarlo o a marcarle lo que ha hecho mal.

4. Repregunta

Una táctica comunicativa muy efectiva es la de repreguntar. Por ejemplo, diciendo: «¿Quieres decir que lo que pasa es que…?». Cuidado: no lo hagas desde el cuestionamiento o la desconfianza, sino con total honestidad.

Esto, además de demostrar atención e interés, es una manera de aliviar tensiones y darle tiempo para plantear las cosas desde otro lugar. Incluso, puede darle la tranquilidad de sentirse más ameno y contarte todavía más.

5. La respuesta

Ya vimos las claves para escuchar. Ahora, ¿cómo debemos responder? Lo primero que debemos tener en cuenta es que, por más que queramos ganar la confianza del joven, también tenemos que indicarles el camino y educarlos. Por lo tanto, considera negociar ciertas cosas y ponerte firme en otras. Las de menor importancia, en cambio, no las consideres; hacer problema por todo no te ofrecerá ningún beneficio en esta relación.

 

 

 

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Uno de los comportamientos que más nos desestabilizan a los padres son las rabietas de nuestro hijo. Se trata de manifestaciones habituales de los niños cuando sienten frustración, miedo, ira o tristeza. La reacción consiste en gritar y llorar e incluso tirarse al suelo y patalear. Pero aquí te dejamos algunos tips que puedes tomar en cuenta para manejar ese tipo de berrinches y rabietas.

1. Preparar las salidas

Nuestro hijo debe saber dónde vamos antes de salir de casa. Si vamos a ir por ejemplo de compras a un hipermercado, podemos repasar antes con él el itinerario. Así no le pillará desprevenido y se adaptará a nuestro plan sin problemas. Puede que no le apetezca pero le hemos dejado claro el plan elegido por la familia y no supondrá una sorpresa. Para ayudarnos a controlar el berrinche, también debemos cerciorarnos de que haya comido lo suficiente y se encuentre descansado.

2. Mantener la calma

Cuando un niño comienza a tener una rabieta le da igual estar en una comida familiar o en un centro comercial lleno de gente. Siempre tenemos que mantener la calma. No debemos combatir fuego con fuego. Si le regañamos o le gritamos solo empeoraremos la situación. Lo mejor es restar importancia a su comportamiento y tomártelo con resignación.

3. Dejar que se desahogue

Para controlar el berrinche de nuestro hijo lo mejor es llevarle a un sitio diferente de donde comenzó la rabieta; una técnica que suele funcionar y logra que el niño se vaya desahogando hasta que poco a poco se siente más tranquilo. Solo podremos establecer un diálogo con él cuando esté más tranquilo y pueda escuchar nuestros argumentos.

4. Hablar con tranquilidad

Tenemos que explicar a nuestro hijo con tranquilidad que su actitud no es la correcta. Podemos acercarnos a él, mirarle a los ojos con franqueza y en tono calmado explicarle la razón por la que no le podemos comprar lo que quiere.

5. No ceder a su petición

Lo más importante es que no le demos a nuestro hijo lo que pide en ese momento. Tiene que entender que su petición es inaceptable. Si se lo damos volverá a mostrar la misma actitud negativa en otra situación similar. Cuantas más explicaciones le demos, el niño irá cambiando su actitud.

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Las manos secas y agrietadas pueden dejar de ser un problema diario para muchas personas. Y es que, muchas veces las arrugas tan antiestéticas que pueden presentar las manos, delatan un envejecimiento de la piel que no es real, con  voluntad, perseverancia y  siguiendo estos tips , podemos conseguir unas manos hidratadas y bonitas.

1. Exfólialas. Para eliminar todas las células muertas de la piel de tus manos, puedes exfoliarlas una vez a la semana. Puedes hacerlo aplicando miel con un poco de azúcar en tus manos, las dejas diez minutos y enjuagas con agua tibia.

2. Hidrátalas. Si tienes las manos muy resecas te recomendamos sumergirlas en aceite de almendras o de rosa de mosqueta, estos aceites te ayudarán a regenerar las células de tu piel.

3. Huméctalas. Nunca olvides aplicar crema hidratante para manos, de preferencia hazlo cada vez que te laves las manos o cuando las sientas resecas.

4. Jabones suaves. Cada vez que te laves las manos utiliza algún jabón suave, puede ser un jabón neutro para evitar los perfumados. Recuerda enjuagarte con agua tibia y secarte bien las manos.

5. Consiéntelas. Una buena opción para consentir tus manos es con un masaje que las relaje y las haga lucir bellas.